
Me sorprendió ver a Peter Lorre en compañía de Rafaela Aparicio porque, eché cuentas, si esa película fue rodada en 1964 y en marzo de ese mismo año el actor de origen húngaro moría en Hollywood a los 59 años... Además, Lorre huyó de Alemania en 1933 después de que los nazis ganaran las elecciones y me cuesta creer que el tío Paco permitiera aquella producción... Aquí tiene que haber una confusión. O un parecido asombroso. Y al final resultó ser esto último: el actor que parece Peter Lorre, no sólo en su físico sino también en su interpretación, es español y se llama Jesús Franco. Aunque bien pudiera llamarse de otras mil maneras...
En una excelente entrevista concedida al diario El País después de que le fuera concedido el Goya de Honor 2009, Jesús Franco (director de más de 200 películas, entre ellas "Necronomicom", "Gritos en la noche" o "El Castillo de Fu-Manchú", una filmografía de bajo presupuesto que ha alternado, básicamente, el género de terror con el género erótico) abordó el jugoso tema de su interminable lista de seudónimos. Así fue el diálogo:
¿Usted es Joan Almirall, Terry de Corsia, Raymond Dubois, James Lee Johnson, Lulé Laverne o Jess Frank?
Ninguno.
Vaya. ¿Y eso?
Leyenda. Realmente, sólo he usado cinco nombres. Empecé utilizando seudónimo para los distribuidores extranjeros porque hacía demasiadas películas. Mis nombres siempre han sido homenajes a músicos de jazz muertos. Clifford Brown fue el primero que usé. El mejor trompetista de la historia del jazz murió a los 25 años, en la carretera. Luego utilicé James P. Johnson, pianista de blues también muerto. Luego estaba Charlie Christian, guitarrista genial. Cuando tuve tres, decidí montar un quinteto y añadí a Slam Stewart, bajista. Y luego al único blanco del grupo, Dave Tough. Pero el resto de los nombres son inventados, y no por mí, sino por productores y distribuidores. Algo ridículo.
¿Y lo de Jess?
Esa tontería. Bueno, así me llamaban en París, porque en aquellos años, tiempos del franquismo más cerrado, llegar a París y llamarse Jesús, como Jesucristo, y Franco, como el caudillo, pues era un cachondeo. Esa tontería. Bueno, así me llamaban en París, porque en aquellos años, tiempos del franquismo más cerrado, llegar a París y llamarse Jesús, como Jesucristo, y Franco, como el caudillo, pues era un cachondeo.
Y así podríamos seguir la mañana entera, hablando de dobles identidades y ficciones. Incluso podría reproducir la entrevista completa que firma Elsa Fernández-Santos y no haría falta que yo escribiera nada más. Pero aunque el personaje de Jess Franco es seductor y sus respuestas rozan la perfecta lucidez, voy a resistirme a la tentación. Vuelvo a recordar la habitación en penumbra, el falso Peter Lorre echado entre unas mantas y Rafaela Aparicio vela en mano, justo antes de tropezar con un colgador. La película se titula "El extraño viaje" y es en sí misma un periplo que comienza en un crimen real ocurrido en la localidad de Mazarrón (Murcia), que luego pasa a la portada de "El Caso" y de ahí a una mesa de café madrileño en la que Fernando Fernán Gómez propone a sus amigos el inocente juego de imaginar lo qué ha ocurrido en Mazarrón y luego Luis García Berlanga idea el argumento de un film y finalmente se convierte en guión y aquel crimen de Mazarrón se convierte bajo la dirección de Fernán Gómez en una película magistral. Película que por cierto no precisó de Peter Lorre para recibir la atención de la censura franquista, que la prohibió a las pocas semanas de su estreno. ¿Su pecado? Mostrar con demasiada crudeza el esperpento de país que por aquel entonces todavía era España. "El extraño viaje" es un artefacto que a veces parece humor negro y otras un drama de provincias y otra una peli de suspense al estilo Hitchcock-Psycho-Perkins y cuando Carlos Larrañaga abraza sin convencimiento a la Ignacia-Gloria Swanson también parece "El crepúsculo de los dioses" pero en lugar de Sunset Boulevard todo ocurre en un pueblo castellano que se aburre de lunes a viernes y que espera con rabia y violencia que lleguen los músicos desde Madrid para echar un baile en el salón del Círculo Recreativo. Créanme, es una de esas películas que despiertan fascinación, ganas de escribir, de hablar de ellas, de comentar los resortes de un guión inteligente que maneja la trama y la información con amplia sutileza. Y luego, sin remedio, la pregunta. ¿Qué tenían en común la España católico-cotilla-paleta del 64 y el grupo de creadores que está detrás de la realización de esta película? ¿Cómo es posible semejante dualidad? Supongo que no es posible de un modo natural, es la fricción de las dos españas que todavía colisionan a diario, cada día que bajo a comprar el pan, la colisión que exilió a Jess Franco en busca de libertad. Y la que le impidió regresar con normalidad al morir el funesto (adj. Que produce tristeza o desgracia, o que va acompañado de ellas) dictador. Les dejo con otro fragmento de la excelente entrevista a Jess:
Usted empieza su autobiografía con una frase de Gila: "El día que nací yo, mi madre no estaba en casa. Así que bajé y le dije a la portera: señora Patro, he nacido; soy niño". ¿Nunca le falla el sentido del humor?
No. Aunque algunos no lo entienden y supongo que para ellos sí falla. Gila era muy amigo mío y lo pasábamos muy bien juntos, hablando todo el día de gilipolleces. Pero nunca ha estado valorado a la altura que merecía. En cualquier país civilizado, Gila hubiese sido considerado como un Ionesco, pero como no era francés o rumano, pues nada... Nos tocó un pasado muy negro y nefasto, y no está tan lejos, ahí sigue.
¿Dónde?
La España fascista es muy chulita y asoma por muchos sitios, la programación de la televisión, la incultura...
¿La marginalidad ha sido para usted una salida?
La única salida. O me declaraba marginal o me condenaba a la más absoluta infelicidad. O estaba al margen o estaba jodido. Yo soy de izquierdas de verdad, mis sentimientos no son exactamente marxistas porque el marxismo fracasó, pero, pese a todo, esas ideas prevalecen.
Y ¿qué es hoy ser de izquierdas?
Ser un librepensador que no admite tonterías ni de la sociedad ni del establishment, alguien a quien el qué dirán no le importa. Haz lo quieras y sé feliz. Fuera servidumbres. No comulgo con ruedas de molino ni con ruedas de nada. No soporto las poses y defiendo esa declaración de Cocteau que dice: "Las rosas huelen mal". Pues eso, que si te parece que las rosas huelen mal no digas que huelen bien.
(...)
Y el cine ¿no puede ser trascendente? No. Ése no es su cometido. Si fuera así, sería una pedantería, y el cine está hecho para todo el mundo. El cine está hecho para divertir, nació en una barraca de feria y sigue siendo una ilusión de feria. Y eso está muy bien y no hay por qué tocarlo, porque puede llenar nuestra vida de fantasía y de un mundo mejor al nuestro. El cine nos lleva a un mundo mejor. Julián Marías, familiar mío, decía que, mientras en el teatro perteneces a una colectividad, en el cine, no. En el cine, tú estás solo con Ingrid Bergman, y tú, al estar solo con esos héroes, con Marlon Brando, con quien quieras, compartes con ellos todo el espacio. Pero ese espacio desaparece cuando termina la película y en seguida vuelves a tu ser. Esa ensoñación se acaba, es muy corta. Pero, en cambio, la ensoñación del Ulises es para toda la vida. Se va a escandalizar, pero para mí Gila es como Joyce, es esa escuela, yo creo en eso, en esa incorrección, en ese surrealismo inconectado, en las contradicciones de la sociedad. Lo que pasa es que Joyce tenía el prestigio de Irlanda, de un mundo en descomposición, y el otro sólo tenía a un general que no acababa nunca de fallarnos.
¿Ésa ha sido la diferencia?
Sí, cuarenta años de paz en los que nos han ido jodiendo poco a poco. Cuarenta años en los que cada mañana nos caía una gota de agua fría en la cabeza.
P.D: Veamos a continuación la pieza que ABC le dedicó el 19 de enero de 1956 al crimen de Mazarrón. Como sólo era el inicio del caso no revelamos información que revele (del todo) el argumento de la película:
IDENTIFICACIÓN DE LOS CADÁVERES DE LA PLAYA DE MAZARRÓN
Haro (Logroño) En relación con el hallazgo de unos cadáveres en la playa murciana de Mazarrón, se ha sabido que corresponden a los hermanos vecinos de esta ciudad, Julio y María Luisa Pérez de Nanclares, de sesenta y dos y cuarenta y siete años de edad, respectivamente. La otra mujer que iba con ellos es también hermana y se llama Marina, de cincuenta y dos años.
Los tres eran solteros y hacían una vida muy retraída, alejados de toda actividad social. Se dedicaron siempre al negocio hotelero. A sus padres primero, y más tarde a los tres hermanos, perteneció el llamado Hotel Higinia, de Haro. Al traspasar el negocio, se trasladaron a vivir a Bilbao, y luego a Madrid, donde se dedicaron al negocio de transportes. La salud de Julio sufrió un serio quebranto, y nuevamente regresaron a Haro, donde ocupaba la mayor parte del día en pasear por el campo en unión de sus hermanas. Actualmente se encontraba muy mejorado, hasta el extremo de que habían proyectado montar una fábrica de pasta para sopa. Hace unos días sufrieron una gran contrariedad al sufrir dificultades para el montaje de dicha fábrica. Se afirma que la situación económica de los citados no era mala.
Murcia. Van conociéndose más detalles del suceso de la playa de Mazarrón. Los tres pasajeros que por la noche, en la desierta playa de la isla, se apearon del taxi, habían realizado el mismo día 12, jueves, otro viaje a Puerto de Mazarrón, en pleno día, en un coche cuyo chofer no se ha presentado a la policía.
Este vehículo, con sus tres ocupantes, se detuvo en la puerta de la casa de la encargada de alquilar algunas de las viviendas de la isla. Descendieron las dos mujeres y la de más edad, que es la desaparecida, se mantuvo a cierta distancia, como si vigilara a la más joven que ha aparecido muerta, y que es la que conversó con dicha encargada. La joven era alta, bella, algo gruesa y llevaba el pelo teñido en color caoba fuerte, mientras que la otra lo tenía teñido en negro; ambas iban muy maquilladas. El hombre que quedó en el vehículo vestía abrigo gris, era fuerte y tenía aspecto saludable.
Resulta extraño que desde la noche del jueves hasta el domingo, día en que fueron descubiertos los dos cadáveres, pudieran permanecer en aquella playa sin ser vistos por persona alguna. El cadáver de la mujer más joven conserva puesto un anillo de diamantes, y el hombre un reloj de pulsera, parado, por haberse mojado, en las diez menos cuarto. Como el reloj presenta cuerda para algunas horas más se supone que la muerte debió producirse unos diez minutos antes. Asimismo, el detalle de tener todavía cuerda el reloj, indica que si el hombre tenía costumbre de darle cuerda todas las noches, la muerte fue por la noche, precisamente, pues de haber sido por la mañana, el reloj hubiera conservado mucha más cuerda en reserva.
P.D.2: El ABC acompaña la noticia con otra no menos impresionante: "Un joven de Angola mata a un león en lucha". La gesta de Mario Sampaio Nunes tiene truco: después de pugnar con el león durante unos minutos a base de puñetazos y puntapiés, pudo alcanzar un arma de fuego y dispararle a bocajarro. Pero qué más da la realidad. De eso sabe bastante el ABC...