Tengo una teoría sobre la personalidad de los calvos gorditos en India. Siempre son los más cabroncetes, parecen henchidos de un sentimiento de superioridad y cierta mala leche que se les sube a la cara cuando miran a los que le rodean. Cuando caminan por la calle no se apartan ante nadie y si han de chocar, chocan, luego maldicen al pobre que se ha llevado el golpe mientras el calvo gordita continúa su camino entre maldiciones. El calvo gordito, más calvo que gordito, apenas una barriguita, tiene algo de frustrado que quizás le venga de la falta de pelo, o quizá le venga de otra cosa. Pero sea por lo que sea, cuando vemos a un indio calvo cruzamos los dedos para que pase de largo. Porque ya me he peleado con un calvo gordito y porque ya hemos sufrido la insolencia de calvos que trabajan en los más diferentes oficios pero que siempre desempeñan su tarea con hastío y mala educación. Aunque nadie les dice nada, porque al calvito cabroncete se le respeta, ya sea por su posición social o por su religiosidad.
Ya sé que es un prejuicio muy burro, pero de eso va este post...
Pramod Mutalik es uno de esos calvos peligroso. También es el dirigente del Sri Ram Sene, una organización hindú que tiene mucho de talibán por su intolerancia hacia todo lo que contradiga la ortodoxia de los Vedas. Pongamos ejemplos: los musulmanes son enemigos de los indios y es mejor no tomarles mucha confianza; los católicos intentan convertir a los hindús, por lo que hay mantenerles a ralla; hay que erigir templos en cada esquina para que el buen creyente pueda realizar sus oraciones por lo menos una vez al día; el alcohol y el tabaco son fruto del diablo, así que desterrados de las calles; la vida nocturna es pecado; hay que volver al sistema de castas para organizar la sociedad y así en un largo etcétera de estupideces.
Los miembros del Ram Sene actúan como la policía moral de los peores tiempos de iranís, actuando con el beneplácito de los políticos del BJP (principal partido de la oposición, gobernante en varios estados del país), que están encantados con este ejércitos de fanáticos que les hacen el trabajo sucio. Pongamos nuevos ejemplos: tras la muerte de 50 hindús en un accidente ferroviario se desencadenó una persecución contra musulmanes en el estado de Gujarat (dirigido por el BJP), donde los del Ram Sene encontraron cancha libre para asesinar a 2000 mahometanos. Es sólo un ejemplo. En agosto el SRS arrasó la exposición del pintor musulmán MF Hussain en Delhi y hace sólo cuatro meses llevaron a cabo un ataque coordinado a varias iglesias católicas del país.
En Karnataka, al sur del país, también gobierna el BJP. Allí es donde el Ram Sene de Pramod Mutalik ha cometido su última fechoría: decenas de sus activistas entraron en un pub de Mangalore y asestaron una paliza a una de las mujeres que allí se encontraba pasando el rato. La policía detuvo a 17 "talibanes naranjas", pero fue un arresto menor con el sólo objetivo de cumplir con la opinión pública. La reacción de Mutalik no se hizo esperar: "Ha sido un pequeño incidente y al fin y al cabo nosotros sólo estábamos actuando contra la obscenidad en lugares públicos. La prensa no habla de ello, es decir, de la obscenidad y del comportamiento inapropiado".
El problema es que estos "pequeños incidentes" no son aislados ni rechazados por la mayoría de la población. Ya he hablado alguna vez de ello, pero vale la pena insistir: una ola de extremismo religioso recorre la sociedad india en todas sus escalas y castas, convirtiéndose en un problema para el futuro multiconfesional del país. Y siempre está el calvo gordito que hace sus oraciones cada mañana, que lleva orgulloso el punto rojo en la frente y que escupe en todo lo que no es hindú. India es un país profundamente espiritual, un lugar donde la religión juega un papel principal: quizás sea ése el problema. Ya no se trata de interpretaciones estrictas de una religión, sino del peso trascendental de una creencia indiscutible que provoca problemas imposibles de resolver. Quizás el problema sea mío, que no soporto ninguna religión...
Como tampoco soporto a los que intentan sembrar el odio en un país que desde hace siglos ha sabido convivir con sus "minorías" religiosas. Una de las cosas que más me sorprende de India es la superposición de religiones (hindús, musulmanes, sijs, budistas, católicos) en barrios y pueblos. La vecindad, el conocimiento personal, elimina todos los prejuicios (como ocurre con los catalanes en Granada), pero siempre hay alguien de la calaña de Mutalik que se sirve del nombre de Dios para estropear los placeres de la convivencia. Veterano en la tarea de enfrentar a las comunidades, Mutalik ha vuelto a ser detenido por sus declaraciones. Veremos cuanto tardan sus socios políticos en sacarle de prisión.
P.D: Hoy hemos estado en el Museo del Gobierno en Chennai. Había cosas interesantes, como una colección de bronces elaborados en el sur de India entre los siglos VIII y XV. Y también había cosas disparatadas a lo largo de los 5 edificios que intentaban ser un compendio de los saberes del mundo (zoología, geología, arqueología, medio ambiente, fuentes de energía, museo infantil, galería de arte...) Entre los objetos imposibles que se exponían había una reproducción del cuadro "Campamento de gitanos" de Vincent Van Gogh. Al verlo he dado un respingo: durante años hubo una lámina de ese cuadro en el comedor de mi casa, hasta que cierto día desapareció con destino a otro comedor. No había vuelto a ver las carretas hinchadas, ni tampoco al niño que vestido de azul sale de la esquina inferior para encontrarse con su familia entre los dos carros. Cuántas veces fantaseé de pequeño con ese niño del gorro azul...
jueves, enero 29, 2009
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3 comentarios:
Que patxa. Soy David, estuve con vosotros en Chennai tomando unas cervezas, jejeje. Muy chulo e interesante el blog, si señor, os dejo mi correo por si necesitais cualquier cosa por el sudeste asiático: donosti@botosmoreno.jazztel.es. Ale majos, que no decaiga, os sigo por el blog, peazo de viaje.
Un saludazo
Bueno, ya está bien de vacaciones, con un mes basta. A ver si nos aplicamos y empezamos a escribir.
Saludo!
Aplicado y escrito, senyor anonimo. Gracias por la visita!
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