martes, junio 09, 2009

182.- Dos fracasos y una pequenya victoria del viajero cansado

Primero intente hacerlo por mi cuenta. Me dije: Como va a ser eso de que yo, sin hablar el idioma de este pais ni conocer su idiosincrasia, no sea capaz de viajar por mi cuenta. Por lo general la chuleria viajera del ignorante me ha funcionado bastante bien y de una u otra manera siempre he encontrado mi propio camino en paises ajenos. Asi que me repeti: tu te coges la mochila, sales de esta ciudad insufrible y para el campo que falta gente.
Chulo e ignorante llegue a Ondorkhaan, una aldea terrible que segun el mapa era capital de provincia. Que desolacion la de aquel lugar, la fabrica abandonada, los gers azotados por el viento de una estepa que envolvia la vista en todas las direcciones. Hay en Ondorkhaan un edifcio de cinco plantas que sobresale siniestro sobre la horizontalidad general. Que siniestro aquel monstruo quemado, con las ventanas abiertas a su propia oscuridad. Como de costumbre en Mongolia, la mayoria de los hombres estaban borrachos; y como adiestrados en una idea comun, el resto de habitantes de la ciudad nos regalaba su indiferencia. El viento, que frio tenia y que estornudos, donde esta la oficina de correos, porque el viajero arrogante ha leido en alguna parte que la furgoneta de correos comunica con las aldeas de los nomadas buryat. Pues no. Eran las siete de la manyana, tiritaba porque el frio se me habia metido en los huesos y la furgoneta no aparecia. Luego paso un autobus al que subieron todos los aldeanos menos un servidor y su novia, que se quedaron sentados en un banco bebiendo un vaso de leche. Nos vamos? Sera mejor...
Asi que la primera vez intente hacerlo por mi cuenta y asi fue como descubri que en Mongolia apenas hay carreteras, que en la estepa no eres nadie, vales menos que uno de esos preciosos caballos que galopan en manadas sobre el horizonte infinito.
Por eso volvimos a Ulaan Baatar, desesperante, desesperante, colgados en la capital del cieno con la firme idea de tirar la casa por la ventana y contratar un jeep con su correspondiente conductor para visitar la misma zona del pais en la que no habiamos conseguido penetrar, que para mayor incordio y atraccion, es la menos visitada del pais. Y asi fue como descubrimos que ni tirando la casa por la ventana podriamos pagar lo que nos pedian, triste descubrimiento que me hizo sentir muy viejo, cansado de tanto trotar. Me estoy haciendo viejo?, me pregunte acodado en un bar. Siempre me ocurre en las ultimas semanas de un gran viaje: se me viene todo encima.
Asi que la segunda vez, aquella en que busque un intermediario entre el camino y mis pies, tambien fracase. Quizas en otras circunstancias hubiera sido mas perseverante. Pero esta vez no. Me he rendido tras casi una semana esquivando borrachos en Ulaan Baatar.
Manyana me voy con tres franceses a los que casi no conozco con un jeep arrendado hacia el desierto del Gobi. 12 dias perdido en el sur. Debiera ser una aventura y sin embargo me siento un poco frustrado... Aunque joder, no tengo porque. Al final nos sale muy economico y seguro que sera genial. Pero ha sido a la tercera y ha sido mucho mas light, fracase en mis dos intentos anteriores. De hoy en adelante sonyare con todo aquello que no alcance: Batsheerit, Dadal, el Nadam local, los cien caballos de largas crines galopando hacia ningun lugar perceptible en la estepa de Mongolia central.

P.D: Quizas sea demasiado duro conmigo mismo. Prometo disfrutar las dos proximas semanas. Y al regreso os cuento.

2 comentarios:

Tans dijo...

Pot ser que siguis del 81 i hagis estudiat el batxillet a un institut de Sabadell?
No sé si ets tu a qui busco, però hi podries encaixar.
Teresa

Pablo Ibáñez dijo...

eee... si, del 81 i a Sabadell. Encaixo 100%. Ens coneixem?