viernes, diciembre 11, 2009

207.- The Wire


Me regalo el sirtaki que Mikis Theodorakis compuso para "Zorba el Griego". Cómo no voy a recordar aquella escena en blanco y negro en la que Anthony Quinn le enseña a Alan Bates a disfrutar de la vida in a mediterranean mood. Un golpe de cuerda, lento, lento, poco a poco vamos moviendo los pies más rápido, los brazos extendidos, y pueden dar ustedes palmas si no disponen de espacio o de aptitudes para el baile, aunque tampoco hay demasiadas reglas en esta danza, la aceleración del sirtaki es una metáfora del impulso vital que late bajo el pecho poderoso del viejo Zorba, del toro, del fuego y del vaso de vino. Más rápido. Extienda los brazos y si tiene suerte encontrara al extremo de los suyos los brazos extendidos de otros hombres que también bailan borrachos de vida.
Sí, me regalo el sirtaki inventado para aquella película porque es viernes y ya es casi de noche y ya vuelvo a necesitar sentirme un poco vivo. Y también porque apuro a tragos cortos la segunda temporada de The Wire, droga dura que le debo al hermano M. El que no conozca la serie pensara que no hay relación entre los dos conceptos, pero el adicto sabe quién es El Griego, Spiros, Stefanos y la gente del sindicato de estibadores. Un brindis con retsina a su salud. Últimas notas del sirtaki, que acaba en pleno éxtasis. Un brindis también a la salud de Giorgios Provias, el hombre que se inventó la manera de bailar el sirtaki para aquella mítica película (ríanse, éste no es un baile popular, fue inventado en 1964 ex professo para la peli de Mihalis Kakogiannis).
De todos ellos me acordaré esta noche cuando acodado en una barra le explique a cualquier desconocido las entrañas de la corrupción en el cuerpo de policía de Baltimore y de ahí, sin darle tiempo a réplica, saltaré a la guardia civil de Málaga para hacerle ver a mi compañero que las diferencias entre la ficción y la realidad no son tantas, o quizás todo lo contrario, que las diferencias son muchas pero que la realidad siempre es más ingeniosa que la ficción, de eso no le quepa a usted ninguna duda. Guardo entre mis papeles un recorte de periódico (como tantos otros) que me llamó la atención: "Detenido un guardia civil que robó en casas de sus compañeros". No sé cómo se lo hizo pero el tipo consiguió las llaves de las viviendas y procedió a "limpiarlas" según el reglamento. Lo malo del caso es que en ninguna de ellas encontró más de 200 euros, lo que da una idea de la precariedad laboral a la que se ve sometida la benemérita y quizás también una explicación a otros escabrosos sucesos que implican a las fuerzas de seguridad malacitanas. Sólo unos días antes, cinco policías locales de Mijas fueron detenidos y acusados de narcotráfico: en el coche patrulla llevaban 15 kilos de hachís y en una de sus viviendas, donde supongo habría más de 200 euros, 150 kilos más. Otro policía local de la misma provincia, esta vez en Almogía, ha sido implicado en ilegalidades urbanísticas. Aunque el premio a policía corrupto se encuentra muy lejos de Málaga, en la brumosa Pontevedra, donde un agente de Tráfico se quedó con la tarjeta de crédito de un hombre que acababa de morir en un accidente de carretera. El agente llegó al lugar del siniestro y viéndose a solas con tres fiambres se dijo que era una lástima que aquello se perdiese. Me la guardaré por si las moscas... y desde entonces la utilizó en 68 ocasiones firmando siempre con el nombre del muerto. ¿Qué le pasa a la policía española, McNulty? Málaga no está tan lejos de Baltimore... Y usted, detective Bunk, qué pasa por su cabeza? Aquí estamos de nuevo, sentados sobre los motores de nuestros coches bebiendo cerveza. Es viernes por la noche y creo que deberíamos bailar un sirtaki en este aparcamiento del extrarradio. Esta noche lo merece.

4 comentarios:

Sandra dijo...

Nunca se encuentran los peces gordos! Muaka
Yo también le doy las gracias al hermano M!

Anónimo dijo...

No sé pk, pero yo voy abriendo los diarios cada día y tb pienso que el Teniente Daniels tendría que pasar una temporadita por Spain...

Disfrutar de la serie, k aún os queda un buen trozo.

Anónimo dijo...

El anónimo anterior hay que decirlo que no quiere revelar su identidad...

Aunque podría ser un McNulty más de la vida, bebiendo y mirando con vicio a mujeres... La mala vida provocada por elegir amistades que frecuentan muchos bares...

O.C.

Padma. dijo...

Vivir la vida con pasión, y alegría. Y bailar, aunque el mundo se caiga a pedazos.