lunes, marzo 23, 2009

170.- El ultimo rey de Laos

La historia de Savang Vatthana, el ultimo rey de Laos, me recuerda bastante a la de Mohammed Reza Pahlevi, el ultimo sha de Persia. Los dos nacieron para ser reyes de cuento de hadas y vivir en una corte con trobadores y princesas. A ninguno de los dos se les paso por la cabeza que aquello que se movia bajo su torre de marfil era un pueblo que se moria de hambre. Eran tan guapos, vestian tan bien. Y claro que amaban a aquellos tipos feos que eran sus siervos, era un amor tan romantico y tan inutil como la fantasia reclamaba. Si, la historia del ultimo Vatthana me recuerda a la del sha... aunque el final de ambos reyes sea bastante diferente.
Pero centremonos ya en este joven principe que hace diez anyos nacio entre los tesoros del palacio real de Luang Prabang. Algun dia sera el heredero de la corona de Laos, una amalgama de principados sometida al poder colonialista frances. Pero el joven principe todavia no sabe nada de esas cosas. Hoy le han vestido con su traje mas elegante: tras las despedidas se marchara a Montpellier, donde le esperan las aulas del Liceo Frances. Es 1917 y el joven principe, al que cuesta separar del abrazo de su madre, no volvera a su pais hasta dentro de diez anyos ya que su padre el rey quiere que el heredero de su trono sea un hombre formado en Occidente. Ya se va el barquito rio abajo, flotando sobre las aguas del Mekong...
1927. Aquel ninyo malcriado ha desaparecido y en su lugar vuelve a Laos un joven de 20 anyos que solo habla en frances y que viste a la europea. El principe ha decidido que utilizar el idioma de sus padres es una vulgaridad, de hecho todo lo que encuentra en Luang Prabang le parece vuelgar, aburrido, aldeano. Como hecha de menos los dias en Francia, en la capital, donde ser heredero de Laos era tan maravilloso. Y aqui esta ahora, atrapado en el caluroso sopor del sudeste asiatico.
Su aburrimiento solo se rompe de vez en cuando. Por ejemplo, el dia de su boda, que no supone un punto y final a su frivola juventud. Tras los fastos ceremoniales, la pareja escapa de la aburrida vida de corte y comienza una serie de viajes que disfrazan de actividad diplomatica. La bella pareja, tan fotogenica, se hace habitual en las revistas europeas, donde aparecen vestidos de corto jugando al tenis, brindando en un baile en Paris...
Mientras tanto, las cosas se van poniendo feas. El mundo entra en guerra y Francia, la gran metropolis, se derrumba bajo el avance aleman en el breve lapso de unos meses. Las colonias asiaticas quedan a merced de los ejercitos japoneses, que pronto controlan toda la zona. Es un periodo dificil en el que el principe regresa junto a su padre para apoyarlo en las dificiles decisiones que necesita adoptar. Puede que sea entonces cuando comience su tardia madurez.
En 1945, acabada la Segunda Guerra Mundial, Japon se retira y Francia se dispone a recuperar el control en Indochina. Entonces el rey ha de tomar una decision: apoyar a los nacionalistas que pretenden expulsar a los franceses y declarar la independencia o ponerse del lado del amo frances. Admirador de la sociedad occidental, el rey no lo duda y trata de explicar a sus siervos que el pueblo de Laos todavia necesita el tutelaje frances. Hay quien le cree y hay quien no, pero eso da igual. Lo importante es que ya ha tomado una posicion y que esa eleccion de bando resultara definitiva para el destino de su hijo.
En los siguientes anyos se desarrolla un tira y afloja politico que desemboca en la creacion de una guerrilla popular que acosa a los franceses. Agotada, Francia acepta la independencia del pueblo de Laos en la Conferencia de Genova de 1954. El rey, desnudo, suspira en el palacio.
La inestabilidad no disminuye a pesar de la independencia y pronto el pais recien nacido se divide en dos bandos irreconciliables: los marxistas y los conservadores. No podia ser de otra manera: la Guerra Fria representa una de sus batallas marginales sobre los arrozales de Laos.
En 1959 el rey muere y nuestro joven principe, Savang Vatthana, vuelve al primer plano de esta historia. Tiene 42 anyos, ya es un hombre respetado. Una de las primeras felicitaciones que recibe llega desde Washington. La CIA bendice su coronacion y espera que puedan trabajar juntos contra su enemigo comun: la guerrilla comunista que opera en el norte del pais con el apoyo de Moscu y el Vietcong. Es un escenario clasico de la Guerra Fria, es tan predecible, es tan frio que da asco. Miles de hombres estan a punto de morir como consecuencia de la friccion de dos imperios lejanos. El nuevo rey es consciente de ello, pero su trono esta en juego y es necesario tomar decision pragmaticas.
Comienza asi la guerra civil. Desde el norte, los milicianos de Pathet Lao repiten incursiones demoledoras que pronto amenazan con aniquilar las defensas del sur del pais. La CIA, consciente de lo que esta en juego, comienza su Guerra Secreta desde los cielos de Laos. Dia tras dia bombardea los caminos que cruzan el pais con la intencion de destruir las vias de aprovisionamiento del Vietcong. La guerra de Laos es el colmo del conflicto periferico: no solo es el patio trasero del conflicto EEUU-URSS, sino que tambien es el callejon sin luces de la intervencion americana en Vietnam.
Con la autorizacion del apuesto monarca, Laos se convierte en el pais mas bombardeado del mundo. El rey se ha vuelto muy religioso, un budista ejemplar que pasa largas horas meditando en las habitaciones de su palacio en Luang Prabang. Escucha una Tocatta de Bach interpretada por Pablo Casals en el tocadiscos "Victrola" que le ha regalado el embajador norteamericano. Lee a Proust con la boca abierta. Escucha los informes de sus mariscales de campo sin levantarse del sillon. En su refugio de paz no se oyen los gritos de la guerra que durante mas de diez anyos resuenan por todo el pais.
Cada mes, a medida que empeora el estancamiento americano en Vietnam, las tropas de Pathet Lao ganan terreno y cobijados en las cuevas del norte los cabecillas comunistas planean el momento de la victoria final. En 1975 los vietnamitas del norte toman Saigon y de modo casi consecutivo, el 2 de diciembre del mismo anyo, la Revolucion Comunista proclama la victoria en las calles de las principales ciudades de Laos. Los pilotos americanos en Vientiane y el personal de la CIA recogen sus cosas a toda prisa y salen volando del pais. En su palacio, una vez mas traicionado por el admirado amigo occidental, el rey suspira mientras espera a que alguien derribe su puerta.
Ese mismo dia de 1975 abdica y es en este punto en el que su historia difiere de la del ultimo sha de Persia. Se le ofrece la opcion de un exilio inofensivo, quizas en Roma, pero el rey, que ya tiene 68 anyos, decide permanecer en el pais. En la capital desfilan las tropas de Pathet Lao, que proclama a toda prisa el nacimiento de la Republica Popular de Laos. El palacio real en Luang Prabang es confiscado por el estado y se convierte en museo para mostrar al pueblo las entranyas del poder real que le ha gobernado desde una torre marfil en los ultimos siglos. El anciano Savang Vatthana pasea por ultima vez entre los murales pintados en los anyos 30 por Alix de Fautereau, palpa el busto en bronce de su padre, quizas recuerde aquella despedida de su infancia mientras suena la musica de Bach...
Los siguientes dos anyos permanece en manos del partido, que le estudia sin demasiadas esperanzas. Es nombrado asesor del Presidente de la Republica, cargo que sin embargo no le libra de su tragico final. En marzo de 1977 es arrestado junto a su esposa y uno de sus hijos, y es trasladado a uno de los centros de reeducacion que el Pathet Lao ha instalado en las remotas regiones del norte del pais. Alli se desvanece para siempre la pista del ultimo rey de Laos. No se sabe que ocurrio con el ni tampoco que ocurrio con su familia. Algunos historiadores aseguran que murio en 1978, pero otros creen tener evidencias de que su muerte no llego hasta 1984. En uno u otro caso, el rey murio vestido de preso sin recibir ninguna ayuda de la CIA.

domingo, marzo 22, 2009

169.- Vientiane

Domingo, seis de la tarde. Parece que nunca se vaya a poner el sol. Todavia tengo la piel sudada, humeda, y la camisa se me pega a la espalda. Cada dos por tres intento matar a un mosquito que merodea sobre mi cabeza sin atreverse a picar, quizas tambien el este aturdido por el calor. En la calle, al otro lado del escaparate de esta tienda de lenceria femenina que hace las veces de centro de llamadas internacionales, pasa de vez en cuando algun extranjero. Estoy en el centro de Vientiane, la capital de Laos. Pero cuesta creerlo. Todo parece dormido en la tarde del domingo, una sensacion de sopor en esta ciudad de 200.000 habitantes acostumbrados al silencio y la tranquilidad. Veo cuatro motos aparcadas en la acera, junto a una vendedora de baguettes (herencia del colonialismo frances) que dormita su aburrimiento. Acaba de pasar un chico en bicileta, supongo que en direccion al rio, donde dentro de un rato se podra apreciar una bella puesta de sol. Creo que Sandra y yo nos uniremos a la gente y bajaremos hacia los puestos de cerveza instalados frente al Mekong. Al otro lado del rio temblaran las luces de la primera ciudad tailandesa.
Sigue haciendo calor, sigue volando el mosquito. Alterno estas lineas con la lectura de articulos sobre la historia de Laos aparecidos en la prensa en los ultimos anyos (bendita internet) Por muchos motivos, este pais resulta mas fascinante que su vecino siames. Despues de cenar tratare de poner algunos datos en orden, quizas ensaye un texto sobre el ultimo rey de Laos y la perversion del Pathet Lao... O quizas me quede dormido con un cigarro en la mano, la espalda sudada y un mosquito volando sobre mi cabeza. Quien sabe...
Dios, es que nunca se va a poner el sol??

miércoles, marzo 18, 2009

168.- Primera Parte: La derrota del general Tuan Shi-wen

El general miró a su alrededor en busca de alguna señal que negara la realidad. Sabía que era en vano, pero necesitaba algo de tiempo para aceptar la situación. Con aquella mirada, que recorrió los mapas, el uniforme algo raído del soldado recién llegado, las dos banderas cruzadas junto a la puerta, el informe sobre la mesa... con aquella mirada trató de asimilar el golpe que la vida acababa de asestarle.
El ejército del Kuomintang se había rendido y ahora se le ordenaba que él rindiese las tropas que estaban a su cargo en la región de Yunnan. Derrotados. Cierto que el avance de los comunistas en todo el país era evidente desde hacía ya tiempo, pero la derrota final nunca había sido una posibilidad para el general Tuan Shi-wen. Y sin embargo ahí estaba el informe con las palabras del Presidente Chiang Kai Sheck, que a esas alturas ya debía estar huyendo a la isla de Taiwán. Derrota. El general, que aún no había despedido al soldado portador del informe, sólo veía dos opciones ante sí: el suicidio o la rebeldía. No, él no había sido educado para claudicar ante el enemigo, menos ante un enemigo tan gris como era aquel Ejército Rojo nacido de la revolución. Sentado ante el escritorio, fue volviendo en sí. Las banderas, el informe, puede marcharse, déjeme solo, los mapas sobre la mesa… Todavía tenía a 10.000 hombres bajo su mando, el sur del país estaba controlado. No, no me voy a rendir.
Así fue como el general Tuan decidió continuar la guerra en Yunnan contra los sublevados en China. Ocurrió en 1949 y su loca resistencia apenas duró unos meses, ya que en enero de 1950 los soldados comunistas tomaron Kunming (capital de Yunnan) y con ella el control efectivo de la China meridional. Entonces el general Tuan tuvo una segunda oportunidad para aceptar la derrota, pero tampoco aquella vez quiso rendirse. Acorralada contra las fronteras por un enemigo superior en número, la División 93 del Ejército del Kuomintang desobedeció por enésima vez las órdenes llegadas desde Taiwán y cruzó la frontera birmana. Al frente de la columna de soldados iba el general, henchido de honor, capitán del que pronto sería conocido como el “ejército fantasma”.
Uno de los hombres que marchaba por las junglas birmanas respondia al nombre de Zhang. Tenía unos cuarenta años, de los que había pasado la mitad enrolado en el ejército. Como el resto de sus compañeros, a Zhang no le importaba la derrota. De hecho, la había aceptado al principio de la guerra, convencido como estaba que la república y sus ejércitos no podrían hacer nada contra las multitudes que a diario se alzaban en todas las regiones del país. Cuando su general rechazó rendirse la primera vez, él encogió los hombros y siguió luchando en la defensa de Yunnan con la misma indiferencia con la que había luchado en los meses anteriores. No era diferente ahora. En su regimiento muchos querían rendirse de una vez para viajar cuanto antes a la seguridad de Taipei, y es que claro, nadie entendía porque tenían que seguir jugándose la vida cuando ya no había ninguna esperanza de victoria. A él le daba igual. Sus padres estaban muertos y no tenía más familia que aquel ejército fantasma que ahora cruzaba las montañas birmanas con la intención de establecer su campamento en ellas.
Ajeno a las cavilaciones de sus soldados, el general Tuan Shi-wen cabalgaba a la cabeza. Para entonces ya había decidido cuáles iban a ser sus siguientes pasos. Lo primero era enviar una embajada a Rangún para comunicar su presencia al gobierno birmano, del que esperaba la comprensión necesaria para permitir la presencia en el país de una división entera de un ejército extranjero. Luego volverían a la guerra. Era 1950 y ya la guerra se había acabado en toda China, pero el general todavía imaginaba planes y estrategias para retomar el control de Yunnan. Para el ejército fantasma, la guerra no había terminado.
De hecho duró once años más. Once años en que los sufridos veteranos de la División 93 tuvieron que enfrentarse a dos enemigos al mismo tiempo, pues el gobierno de Birmania no comprendió los planes del general Tuan y envió inmediatamente sus tropas al norte del país. Hasta 1961 se sucedieron las batallas: muchas veces lucharon para mantener su precaria situación en el limbo de la frontera, y cada vez con menor frecuencia, las tropas del general se aventuraron en campañas inverosímiles para capturar Kunming.
El soldado Zhang participó en todas aquellas batallas que trajo consigo el epílogo de la guerra. Y sin embargo, nunca se le oyó renegar. En Birmania se construyó una casita y contrajo matrimonio con una princesa de la etnia shan. Los shan, que perseguían su independencia del gobierno birmano, acogieron al ejército fantasma como un regalo caído del cielo, lo cual explica que la División 93 pudiera sobrevivir durante tantos años en aquellas condiciones. Para Zhang aquella vida era tan buena como cualquier otra, salía a hacer maniobras, la disciplina le mantenía sano, e incluso tuvo tiempo para dejar descendencia. Uno de sus hijos se llamó Zhang Chi-Fu.

167.- Segunda Parte: Khun Sa, el Principe de la Muerte

En 1961 Naciones Unidas decidió intervenir en aquella guerra estúpida. El ejército del general Tuan Shi-wen no pretendía ocupar Birmania, sino el sur de China, lo cual era una sinrazón que ni siquiera respaldaban los oficiales de la China Libre en Taiwán. Era urgente trasladar al ejército fantasma fuera de Birmania para acabar con el conflicto, aunque para ello fuera necesario convencer al general, que doce años después, seguia sin reconocer su derrota. Tras muchos esfuerzos, las partes en liza fueron capaces de llegar a un acuerdo. La División 93 sería trasladada a Tailandia, donde el rey estaba dispuesto a ofrecerles asilo a cambio de su colaboración en la lucha contra el comunismo en el norte del país. El general, sentado en su escritorio, decidió que aquella huida era la salida más noble que podía escoger.

Y así huyó de nuevo la División 93, formada por 4000 hombres que arrastraron con ellos a esposas e hijos que habían nacido en Birmania. Uno de los hombres que huyo fue el soldado Zhang, acompañado por su familia.

Como muchos de sus compañeros, Zhang se estableció al llegar a Tailandia en Mae Salong, una aldea en las montañas que pretendia emular las aldeas de Yunnan en las que habían nacido sus habitantes. Los farolillos de papel, los caballos, el té verde... Zhang volvió a ser feliz en aquel nuevo escenario, mientras el ejército fantasma seguía en pie de guerra, combatiendo a los guerrilleros del PCT (Partido Comunista de Tailandia) y efectuando incursiones esporádicas en Yunnan para no olvidar los viejos tiempos. Incluso uno de sus hijos pasó a engrosar las filas del ejército cuando tuvo edad para sostener el fusil. El chico se llamaba Zhang Chi-Fu, aunque el mundo le conocería más tarde con el nombre de Khun Sa, el príncipe de la muerte.

Tenia 30 anyos cuando en 1963 decidio desertar del ejército fantasma y crear su propio ejército, para el que se sirvió de los orígenes shan de su madre. La nueva milicia, agrupada alrededor de Khun Sa, se llamó Shan United Army y dijo luchar por la independencia del pueblo shan, lo que le valio la adhesion de la poblacion autoctona. Pero en realidad el SUA no era más que una banda de narcotraficantes. Khun Sa utilizó al nacionalismo shan para dotarse de un grupo armado con el que controlar el tráfico de opio en las montañas del Triángulo Dorado. Porque allí es donde vivían y allí es donde trabajaban, en las montañas que se extienden sobre las líneas fronterizas de la triple frontera de Birmania, Tailandia y Laos; un triángulo de 300.000 kilómetros cuadrados en el que se produce gran parte de la heroína que se consume en el mundo.

Pronto el ejército de Khun Sa trató de hacerse con el control de las redes de narcotráfico en la región, para lo que tuvo que combatir contra los ejércitos de Birmania y Tailandia, pero también contra la División 93 del general Tuan, que dependía del negocio del opio para financiar sus campañas en Yunnan.

Khun Sa fue derrotado y en 1968 huyó a Birmania con los remanentes de su milicia. Allí permaneció hasta 1976, año en que reaparece en el Triángulo Dorado para retomar sus negocios con el opio. Esta vez, apoyado por 10000 guerrilleros, derrotó a todos sus competidores.

Alertada por su éxito, la CIA pronto le incluyó en la lista de hombres más buscados y ofreció dos millones de dólares por su cabeza. Él, prepotente en sus dominios en la montaña, hizo un ofrecimiento al gobierno de Estados Unidos: si ellos le compraban su producción anual de opio, él se la entregaría en lugar de dejarla fluir en los mercados internacionales de la droga. Ataviado con su eterno uniforme militar, Khun Sa disfrutaba con su incipiente fama e incluso concedió alguna entrevista a periodistas extranjeros. Las montañas eran su reino y Ban Hin Taek su capital. Mae Salong, la aldea fundada por hombres como su padre, se convirtió en la mayor factoría de heroína en el Sudeste Asiático. Aquel fue su momento de gloria, los años en los que nació su leyenda. Durante una década Khun Sa fue misterioso soberano en la triple frontera.

Pero a finales de los años 80 el ejército real de Tailandia inició una ofensiva total con el propósito de eliminar al ejército de Khun Sa, que mermado por las luchas internas tuvo que retirarse a territorio birmano. Como tantos años atrás le ocurriera al general Tuan She-win, ahora él se entregaba al juego de las derrotas aplazadas. Perdida su influencia y sus bases, el SUA comenzó a adelgazar y a reducir sus actividades, si bien tuvo suficiente entereza para sobrevivir durante una década más en la clandestinidad. Finalmente, ya anciano, Khun Sa, fue capturado en Rangún por miembros de la policía birmana. Parecía el final de su historia, la derrota definitiva. Y en parte fue el final, pero no fue una derrota, no podía ser así para el hijo de un veterano de la División 93.

Khun Sa llegó a un acuerdo con la tenebrosa Junta Militar que todavía hoy gobierna en Birmania. Todos salieron ganando. La Junta se apoderó de los negocios de Khun Sa y pasó a dominar en régimen de monopolio el tráfico ilegal de opio (Birmania es el segundo productor mundial), una fuente de ingresos básica para un país bloqueado por la comunidad internacional. Khun Sa no fue extraditado a los Estados Unidos, sino que envejeció plácida y opíparamente en una villa situada en las afueras de Rangún. El 26 de octubre de 2007, a los 74 años, la diabetes puso fin a su vida y con ella también puso fin a esta historia. Pero no se extinguió su leyenda, que todavía resuena con fuerza en las aldeas que salpican las montañas del Triángulo Dorado.


P.D: Estas líneas han sido escritas en Mae Salong, sobre una mesa de piedra por la que corren las hormigas. Frente a mí está la cadena de montañas envuelta en una bruma blancuzca que parece algodon. Veo los aleros del memorial que recuerda a los soldados chinos que fundaron la ciudad. Tomo té mientras imagino el pasado. Los vendedores del mercado nocturno están instalando sus puestos, ya hay humaredas huyendo de las cazuelas. No entiendo lo que dicen, pero sé que hablan mandarín. Hace frío. Me siento feliz.

miércoles, marzo 11, 2009

166.- Chiang Mai

Espero a que un tipo grabe las fotos de Sandra en DVD. 120 baths por una operacion que podria hacer yo mismo, pero el negocio es el negocio, claro. Puede acabar en cualquier momento, asi que hoy seran solo 4 lineas desde Chiang Mai, donde acabamos de llegar. El norte... por fin. Generalmente mi fascinacion se orienta hacia el sur pero en Tailandia, como ocurre con tantas otras cosas, es diferente...
Me doy cuenta de que llevo un par de semanas por aqui y todavia no he escrito nada sobre el pais. Pero que podria escribir? Es un pais moderno, limpio, casi rico, perfectamente adaptado para recibir a miles de tuistas... es un pais aburrido, al menos para mi. Aunque dia a dia, lo reconozco, me siento mejor en el antiguo reino de Siam...
Los primeros dias en Bangkok fueron duros. Era tanta la distancia entre el siglo XXI y Myanmar, que cualquier ciudad me hubiera resultado detestable en aquellos dias. Anyoraba la pureza, una anyoranza cinica pues la pureza birmana se basa en la pobreza y la mano dura, pero pureza al fin y al cabo... Y si, la anyoraba y Bangkok me parecia un lugar terrible para aterrizar. Las luces de neon, las barras americanas, las putas, los coches, la satisfaccion inmediata en forma de Seven Eleven, las antenas, el ruido, la prisa y asi hasta el vacio. Murat nos ayudo en lo que pudo.
La segunda semana, aunque menos dura, tampoco fue una maravilla. El sur en Tailandia es un paraiso internacional que se paga con dolares. Las playas del golfo de Tailandia y del mar de Andaman son increiblemente bellas, indescriptibles... e igual de vacias que Bangkok. Claro que la culpa es mia, esta no es la primera vez que me pasa y seguro que no sera la ultima, pero asi es. Pase por Koh Lanta y Koh Phi Phi persiguiendo pececitos de colores sin ningun interes, empujado por la industria turistica que espera del consumidor una estancia agradable en el pequenyo paraiso terrenal. Algun dia tendre pesadillas con todo aquello: las pegatinas que ponian en el pecho de los pasajeros con el destino escrito en rotulador, como si fuesemos ninyos, para que nadie se perdiera; los suecos arriba y abajo sin camiseta, las fiestas en la playa, las trenzas... Fue el anti-viaje mas bonito que nunca he visto. Encontre refugio en el ron local y en una novela de Graham Greene.
Y ahora, por fin, el norte. Hemos llegado por etapas (Ayuthaya, Sukothai) pero ya el horizonte aparece rodeado de montanyas y en algun lugar entre sus pliegues se encuentra la frontera de Laos. Esta tercera semana en Thailandia comienza con mejores sensaciones. Ya nos hemos adaptado a la normalidad, a la normalidad que representa estar en un pais moderno y civilizado. Porque ahora que lo pienso, desde el Kurdistan hemos enlazado Iran, Uzbekistan, India, Nepal y Myanmar... Demasiada pobreza como para que la boyante economia thailandesa no suponga un sopapo. Un sopapo agradable, se entiende.
Este pais supone un signo de esperanza para sus vecinos, proximos y lejanos. No hace tanto, todos los paises del sudeste asiatico compartian la misma pobreza y el mismo lugar marginal en el mercado internacional. Pero la experiencia tailandesa ensenya que con un poco de sentido comun y algo de estabilidad es posible optar al pleno desarrollo. La produccion de arroz y el turismo son los dos grandes motores del pais, que funcionan gracias al normal desarrollo de un sistema politico bicefalo parecido al espanyol, con todos los poderes reales para el primer ministro y solo un poder simbolico para el monarca...
Y aqui puede estar la clave del asunto. El rey de Tailandia es amado y respetado por todos los habitantes del pais, llegando incluso a la reverencia estupida. Pero esta adhesion popular es, para muchos, el motivo que explica el desarrollo del pais: todas las tensiones politicas son controladas por el rey y la fractura social que ya habria ocurrido en otro pais siempre es aplazada para un momento mejor. El rey, tal y como ocurrio en Espanya con la transicion, ejerce de figura necesaria en una sociedad dividida entre los seguidores de Thaksin Shinawatra (el ex-primer ministro multimillonario depuesto por el ejercito en 2006) y sus detractores. La pregunta que todo el mundo se hace es: que ocurrira cuando muera el rey? Tras 60 anyos en el trono, el agotado monarca no vivira mucho mas (como Fidel y Kim Jong Il) y su sucesor no aglutina entre el pueblo los apoyos de su padre. El turco Murat, y con el muchos otros, lo tiene claro: cuando el rey se muera se acabara la estabilidad en Tailandia, y con ella se acabara el bienestar que hoy se aprecia en casi todo el pais. Esperemos que la profecia no se cumpla...

Ya. El tipo ha traido el DVD y yo me voy a cenar. Tomare una Chang bien fresca a vuestra salud. Hay quien prefiere la Singha, pero es que en la etiqueta de la Chang aparecen dos elefantes blancos enfrentados...

sábado, marzo 07, 2009

165.- El ciclon Nargis y el senor Han

Amanece sobre Bangkok. En esta hora de transicion entre dos dias, las casas de los espiritus brillan con una intensidad unica. Segun la creencia animista anterior a la implantacion del budismo en Thailandia, cada familia ha de construir una vivienda para sus espiritus lares junto a la entrada principal del edificio. Alli viven las animas, en escala reducida, velando la suerte de los vivos. Durante el dia, bajo el sol que blanquea y ciega por igual, esa otra ciudad, pequenya y fantasma, pasa tan desapercibida como por la noche, cuando las luces de neon de la capital del sudeste asiatico engullen toda la atencion. En cambio, al alba, las velas arden en el interior de las casas de los espiritus con una tenacidad sorprendente. Las construcciones, de unos veinte centimetros de altura y encaramadas a pilares de medio metro, todas diferentes, se suceden calle tras calle, guiando con su llamita nuestros pasos de forasteros.
Volvemos del sur, de las playas perfectas de Koh Lanta y Koh Phi Phi; demasiado perfectas... el agua inmovil, transparente, los reflejos de esmeralda arrancados por el sol a la superficie lisa del mar, los peces, los cerros... demasiada perfeccion, parece un escenario hecho de plastico, habitado por suecos que no han dejado de visitar estas playas (incluida Phuket) a pesar del devastador tsunami de 2004. Repaso ahora unas fotografias arrancadas de una revista de entonces. Las olas invadiendo la estrecha franja de costa contra la que se apinyan los chiringuitos y los hoteles mas caros. Veo palmeras rotas y personas con gestos de terror, cuerpos, abrazos de los supervivientes... Pero soy incapaz de sentir ninguna emocion. La experiencia tailandesa esta resultando tan epidermica que me resulta sencillo volver atras en el tiempo para seguir hablando de Myanmar.
Y como este amanecer parece marcado por el signo de las tragedias naturales, quizas sea un buen momento para recordar al ciclon Nargis, que en mayo de 2008 (ni siquiera a transcurrido un anyo) toco las costas birmanas generando otra ola gigante. Bajo su empuje murieron 80.000 personas y desaparecieron otras 60.000. Desaparecidas... desaparecidas donde? Cual fue la muerte de todos aquellos que no aparecieron bajo la ola? Cual es su historia?
Imposible saberlo, aunque no importa. Ya sabes como funciona en estos casos, todas las historias acaban siendo la misma, los rostros se borran, cuesta comprender la tragedia personal... pero probemos con el, se llama Han, senyor Han, y se desayuna unos mohinga en la misma barraca de Bago en la que yo trato de disimular mi torpeza con los palillos chinos. Es un caso raro este Han, por lo general los birmanos tratan de evitar las conversaciones politicas y la critica a la Junta Militar. Pero el senyor Han se siente seguro en la barraca de los fideos, habla mientras sorbe la sopa de la manyana. Y yo trato de comprender que sus palabras son un drama personal, algo mas que parte de una estadistica.
El senyor Han, llamemosle H, tenia una casa a 15 kilometros de la ciudad, donde vivia con su mujer y sus cuatro hijos. Tenia una vida perra, seamos sinceros: la casa era poco mas recia que esta barraca de los fideos y dormian todos en la misma habitacion, sobre colchonetas, lo que no es tan raro para gran parte de la humanidad. En una esquina, tambien dormia la motocicleta que H utilizaba para trabajar y que, junto a los dolares enterrados bajo las colchonetas, constituia la unica riqueza familiar. No eran felices, pero tampoco se lamentaban. Era la vida que les habia tocado vivir...
Hasta que un dia llego la ola gigante y se lo llevo todo con ella: barraca, motocicleta y ahorros. Tambien a uno de sus hijos, que desde entonces forma parte del colectivo de desaparecidos, alli donde quiera que esten.
Quizas por eso, por la muerte de su hijo, senyor Han esta tan enfadado. Si solo fueran la moto y el dinero, pase, pero que culpa tenia su hijo? Trato de introducir en la conversacion que entre las victimas de las catastrofes naturales la culpa no tiene nada que ver... Y el senyor Han me dice que si, que vale, pero que el no se refiere al ciclon, el se refiere "a este gobierno de mierda".
Me quedo parado. Escucho.
"Que te crees que hicieron los militares? Crees que aparecio alguien por aqui para tendernos una mano o para remover escombros o para encontrar a los nuestros? Nada, ni una ayuda. Pensabamos que todo el pais estaba destruido y que el mundo nos habia olvidado, pero luego supimos que no. Luego supimos que seguiamos formando parte del juego politico. La Junta Militar vio la oportunidad perfecta para demostrar al mundo cuan prepotente puede ser, cuan despiadada. Durante semanas acepto como una puta la ayuda internacional que se le tendio, pero se nego a que ningun extranjero entrara en el pais para que nadie pudiese contradecir la version oficial, que pretendia relativizar los danyos causados por el ciclon. Y mientras tanto, yo seguia buscando a mi hijo. El ejercito fue destinado a las zonas mas danyadas pero no fue suficiente, a pesar de que los soldados hicieron cuanto estuvo en sus manos... murio tanta gente por culpa de la Junta, por culpa del maldito juego politico... entre ellos mi hijo"
No se como ha ido comiendo mientras habla, ni siquiera creo que sus palabras sonaran como las transcritas, pero ahora le recuerdo fumando frente a una taza de te. Me habla del hambre que pasaron las semanas, los meses posteriores al ciclon. Si, la ayuda internacional llego a Myanmar, pero no salio de los cuarteles del ejercito, ya que la Junta dispuso que se utilizara para alimentar y vestir al ejercito durante las operaciones de rescate. H recuerda los pasteles americanos que parecian saciar el hambre con solo un bocado, aquellos pasteles... como los codicio. Un dia consiguio uno a cambio de una manta en el mercado negro. Durante aquella posguerra natural, el mercado negro se convirtio en la unica via de aprovisionamiento para las victimas del ciclon, que pagaron a precio de oro los productos enviados por Naciones Unidas y distintos gobiernos. "Esos, los soldados de dos y tres estrellas, esos fueron los asesinos. Aquellos dias se hicieron ricos a costa de nuestra sangre".
Esta desbocado y yo no me atrevo a pararle. Seguro que me siento mucho mas incomodo de lo que el esta e incluso deseo que se acabe la conversacion antes de que nos oig algun policia... soy asi de mezquino y asi de egoista... pero por suerte para mi conciencia la conversacion prohibida continua bajo el techo de zinc, que comienza a calentarse con el sol de la manyana. Sigue hablando de la corrupcion en todas las escalas del ejercito, y de todos los sobornos que tuvo que pagar para recuperar su parcela (el gobierno aprovecho el ciclon para reubicar a su antojo a comunidades enteras). Habla tambien de los usureros chinos, a los que todavia paga el 20% de intereses, habla de los 3 dolares diarios que ahora paga por el alquiler de su motocicleta, habla de los trabajos forzados a que todos fueron sometidos para reconstruir la carretera...

Si, ya se que todas las historias son la misma, que todas acaban siendo una... pero aunque cuesta aceptarlo cada una de ellas es diferente y ahora veo que enfrentarse a ellas una a una es la unica manera de comprender algo sobre la barbarie, humana o natural. Yo mismo he convertido a Han, deliberadamente, en H para tratar de convertir su historia en un relato colectivo. Pero es ese el camino? Si continuo escribiendo la historia de H ya no siento emocion, estoy explicando los mismos sufrimientos que el hermano Mediavilla podria describir en Africa. Pero si en cambio pienso en el senyor Han, en el verdadero senyor Han... da igual, es un dilema inutil. De ninguna manera sere capaz de comprender el sufrimiento ajeno. No he dormido nada en el autobus, me siento cansado. Quizas sea mas optimista en otro momento.

Ha amanecido sobre Bangkok. Las llamas de las casas de los espiritus ya habran dejado de arder. Cerca de Bago, quizas en la misma barraca, estara desayunando el senyor Han. O debiera llamarle H? Mejor me voy a dormir...

domingo, marzo 01, 2009

164.- New Light of Myanmar

Myanmar es un pais extranyo y lo es por culpa de la Junta Militar que lo gobierna. Ocurre lo mismo con todas las dictaduras del planeta: el aislamiento a que es sometido por la comunidad internacional y el aislamiento escogido por los dirigentes para evitar la contaminacion de sus ideales puros arrastran al pais a un estado de rareaza extraordinaria. En Myanmar, por ejemplo, nadie tiene telefono movil (la licencia oficial para poder comprar un celular ronda los 2000 dolares), los hombres llevan falda, las mujeres se embadurnan la cara con un cosmetico medieval de color amarillo y los bueyes todavia transportan carros con ruedas de madera. El tiempo parece haberse detenido en algun momento del siglo XIX. Fuera de Yangon y Mandalay, los cortes de luz son mas frecuentes que el buen funcionamiento del fluido electrico, e internet funciona solo de vez en cuando. En las aldeas de las montanyas meridionales no hay ninguna senyal del siglo XXI: viven en casas de madera con techo de palma, cultivan arroz, toman el te que cultivan y juegan a futbol con pelotas de madera.
Pero la rareza de Myanmar va mas alla de la falta de progreso. Un ejemplo: la capital del estado solo tiene un par de anyos de vida y casi nadie la conoce, ya que el acceso para los extranjeros esta vetado. Como sera Naypidaw, me pregunto. La unica manera de intuir el perfil de la nueva capital es rastrear las paginas del New Light of Myanmar (NLM), el panfleto que hace las veces de vocero gubernamental.
Y a eso voy. Porque el NLM, una especie de Granma sin mistica, resulta una lectura a la vez entretenida y util para comprender un poco mas a la Junta del General Than Shwe. Repaso ahora en mi cuaderno algunas de las notas que tome:

Lo primero que llama la atencion del NLM es un recuadro en primera pagina que se repite todos los dias. Son los objetivos del gobierno, un resumen bastante conciso de sus intenciones politicas: ley y orden (politica nacional), desarrollo de la agricultura como base del resto de sectores economicos (economia), busqueda de reconocimiento e inversion extranjera (politica exterior) y consolidacion de la "moral y moralidad" de la nacion (politica social).
Analicemos los puntos uno a uno:

- Politica nacional: La Junta no tiene previsto abrir nuevos campos de expresion democratica, y menos despues de las movilizaciones populares de 2008. Por tanto, continua la censura, aunque la Junta encuentra cada vez mas problemas en detener la libre circulacion de informacion, sobre todo debido al efecto internet. Quizas por ello, el gobierno ha lanzado una campanya para reactivar el patriotismo entre la poblacion e identifica cualquier critica con traicion al espiritu nacional. Y si el rechazo social que busca esta iniciativa no es suficiente para disuadir a los disidentes, la ley birmana sigue amparando los arrestos y los juicios sin garantias. El arresto domiciliario de Aung San Su Kyi, lider de la oposicion, es el caso mas conocido.

- Economia: El estado participa de todas las actividades economicas que se llevan a cabo en Myanmar. Hasta 1989 el control estatal era practicamente total, llegando incluso al nivel de los pequenyos comercios. Con el bloqueo de la Union Sovietica y en plena convulsion interna, la Junta anuncio el abandono del comunismo y la apertura de mercados. En la practica ello solo supuso la liberalizacion de los negocios familiares y la entrada de capital extranjero para cofinanciar proyectos con el estado. Cualquier empresa que genere beneficios considerables esta participada por el gobierno. Aunque este tipo de empresas no son muy numerosas en Myanmar, ya que la mayor parte de la poblacion se dedica a la agricultura. La planificacion del campo es brutal: se fuerza a cada una de las regiones a producir un determinado producto (por ejemplo, se "anima" a los chin a que aumenten su produccion de te y a los que viven en la Division Magway a que cultiven arroz) en funcion de los intereses de los mercados a los que acuden los productos birmanos. En la practica, un agricultor no puede escoger su cultivo ni el nivel de rendimiento de sus tierras. Acosado por el desabastecimiento y el embargo internacional, el gobierno presiona a los agricultores para obtener un elevado numero de "cestas de arroz" que permitan alimentar a la poblacion y cumplir con los compromisos de exportacion. Para ello han redactado el Plan Agricola Nacional ("una aldea, un producto"), que apela al fervor nacionalista y reparte premios entre las comunidades que mas produzcan.

- Politica exterior: Una de las necesidades mas acuciantes de la Junta Militar es el reconocimiento internacional. Para ello cuentan con el respaldo de China e India, las dos grandes potencias de la region, que prefieren obviar las carencias en derechos humanos de Myanmar y negociar con la Junta. Cada visita de un diplomatico, embajador o alto cargo es celebrada por los medios de comunicacion oficiales como una victoria ante los embargos y presiones de Estados Unidos y la Union Europea. Entre sus vecinos, Myanmar despierta opiniones divergentes: Camboya, Vietnam e incluso Tailandia tienden a respetar el regimen de corte pseudo-comunista de Yangon; los paises del sur del sudeste asiatico (Malaysia, Singapur e Indonesia), en cambio, son muy criticos con la Junta. El alineamiento de Myanmar con China y un acerado anti-occidentalismo son las lineas maestras de su politica exterior.

- Politica Social: Como ya hemos apuntado, el estado trata de asociar la moralidad con el nacionalismo y el nacionalismo con la adhesion a los programas gubernamentales. Por tanto, es inmoral rechazar la participacion en trabajos "voluntarios", es inmoral criticar al gobierno y tambien es inmoral el uso de drogas derivadas del opio. En cambio, no resulta inmoral el alcoholismo ni la alienacion cultural: el gobierno alienta entre sus ciudadanos el consumo de alcohol y ofrece el futbol europeo en abierto (los birmanos son grandes aficionados al futbol) para una sociedad que no recibe otras informaciones desde el extranjero: pan y circo.
En este apartado podemos incluir las campanyas de limpieza etnica llevadas a cabo por la Junta en las montanyas del norte del pais y en las zonas fronterizas con Bangladesh. Los rohingya, una comunidad musulmana del este del pais, ni siquiera son reconocidos por el gobierno como ciudadanos birmanos y son forzados al exilio, situacion que preocupa a los paises receptores de esta migracion.
Tampoco los monjes budistas, a pesar de su gran numero y de su prestigio social, se salvan del azote militar. Protagonistas habituales de las manifestaciones populares, los monjes de tunica azafranada y cabeza rasurada son blanco permanente del gobierno. Y esto ocurre en un pais profundamente religioso en el que los militares tratan de acumular meritos en vida para escapar del ciclo de reencarnaciones y alcanzar el nirvana. Pues me parece a mi que aun les faltan unas cuantas vidas...

Asi, mas o menos, estan las cosas en Myanmar. Acabemos con un dato de deportes: el Ministerio de Economia, campeon de la liga birmana en los ultimos 6 anyos, esta a punto de perder el titulo en beneficio de sus grandes competidores, el Ministerio de Comercio.